viernes, 21 de julio de 2017

Hasta siempre, Chester

Hoy, 20 de julio de 2017, vuelvo año y medio después a escribir. Lo hago por una razón muy especial, el fallecimiento de Chester Bennington.
Chester fue el vocalista de Linkin Park, una banda que marcó mis inicios en el metal. Si bien hace tiempo que no disfruto con sus recientes trabajos, sus discos Hybrid Theory y Meteora fueron mi introducción en estos mundos. Así empezó todo para mi.
Su música y sus letras fueron una inspiración y una ayuda en algunos de los momentos más duros, convirtiéndose algunas canciones en una especie de himnos para mis oídos. Linkin Park me llevó a KoRn, a System of a Down, a Disturbed y la bola fue creciendo hasta abarcar casi todos los estilos de metal. A Chester y sus compañeros en Linkin Park les debo mi pasión por el metal, una parte de mi vida sin la que a estas alturas no podría vivir. Con casi 28 años, son incontables las horas que me he pasado en mis "tiempos mozos" escuchando algunas de sus piezas en mi viejo mp3.
La obra de Linkin Park ha sido siempre muy criticada, pero es imposible negar que gracias a ellos gente como un servidor acabamos amando este género.
En el aspecto personal, Chester ha sufrido mucho a lo largo de sus 41 años de vida hasta que ya no pudo soportarlo más. Por desgracia, los suicidios son cada vez más frecuentes siendo casi imposibles de evitar.
Con su partida, una generación llora y una parte de mi adolescencia queda sepultada para nunca volver y aunque es evidente que ni me leerá ni me oirá, sólo me queda darle las gracias por todos los buenos momentos que su música me ha brindado.
Me despido de él con mi canción favorita de la banda, "Crawling".

Hasta siempre, Chester, tu sufrimiento ha llegado a su fin.

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